EL ANFITEATRO DE LOS MUERTOS."Se ha observado un alto grado de insatisfacción en los guardias civiles de unidades operativas de seguridad ciudadana. El servicio de estadística ha realizado un muestreo y ha llegado a la conclusión de que musulmanes, camareros y guardias civiles están frustrados por culpa de la religión. Veamos: el cómputo de la semana judeocristiana comienza en domingo, día de precepto cristiano, y finaliza en sábado, el séptimo día ; día de precepto judío. Una analogía perfecta de la doctrina escatológica de ambas religiones ; donde acaban los judíos empiezan los cristianos, teniendo como factor común que ambos descansan en fin de semana. Así de simple.
Los musulmanes, sin embargo, siendo los terceros en orden de preferencia y, por lo tanto, sin días de crédito de fin de semana para disfrutar, eligieron el viernes como día de precepto. El sexto día, cuando Dios creó al hombre. El viernes es día de transición. Esto supone otra analogía de la ciencia teológica de esta religión ; el viernes, siendo un buen día, no se considera tan bondadoso como el sábado o el domingo. Viernes supone la víspera de la culminación en la esperanza, alegría e insatisfacción; esperanza de disfrutar como los demás, alegría porque se acerca el fin de semana e insatisfacción porque, como la vida misma, el prometedor viernes simplemente fluye en extinción hacia el lunes, día éste último en el que habitualmente libran los camareros y los guardias civiles.
Los judíos, que son como son, denominan el viernes como « preparación » -el término griego « parasceve »-, o sea, el viernes musulmán es la preparación del sabbath judío ; éstos no sólo le niegan el carácter sagrado al viernes, sino que lo subordinan directamente al sábado, día de precepto judío.
Los cristianos se olvidan del viernes y del sábado y se pasan directamente al domingo. La razón es muy sencilla, si por azar el martes es festivo, el lunes no se trabaja y se hace puente. Si el festivo es el jueves, no se trabaja el viernes y el sábado se respeta que para eso somos de tradición judeocristiana. En cualquier caso, nos tiramos cuatro días de asueto, ocio y relax. No es de extrañar que muchos musulmanes anden enloquecidos puesto que no descansan ni sábados ni domingos ni puentes. Pero vayamos a lo que nos interesa: los descansos en el Cuerpo. El lunes, « Dies Lunae » -el día de la luna-, tiene dos caras como nuestro satélite. Una cara luminosa, ésa que todos ven como cara del descanso y una cara oculta, aquélla a la que nunca llega el sol, el astro del domingo para los anglosajones, que suscita una gran inquietud espiritual en los damnificados por ese día de descanso, sustentada sobre una cuestión trascendental : ¿qué se puede hacer un lunes ?. La respuesta no puede ser otra, según este servicio de psicología, que sentir una profunda insatisfacción por no poder librar en fin de semana. He aquí la semejanza entre un musulmán, un camarero y un guardia civil : ser personas permanentemente insatisfechas porque no libran como Dios manda y ya ha quedado muy claro que el descanso semanal es sagrado".
domingo 27 de marzo de 2011
DE MUSULMANES, CAMAREROS Y GUARDIAS CIVILES
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