
Vamos a hacer un poco de hermenéutica, interpretando el sentido exacto de las palabras surgidas a partir de un pensamiento premeditado. Para ello, vuelvo a extraer un pasaje del libro “EL ANFITEATRO DE LOS MUERTOS”.
Hoy voy a desentrañar la maldad oculta tras el acrónimo automovilístico FIAT y, por extensión, su antigua filial española SEAT, así como otra falta de reverencia de un sistema operativo: Windows XP.
Muchos creen que FIAT es el acrónimo de “Fabbrica Italiana Automobili Torino”, así como que SEAT es el acrónimo de “Sociedad Española de Automóviles de Turismo”. Pero sería mucha casualidad que la forma verbal latina “fiat” (hágase), pronunciada en dos momentos decisivos de la historia salvífica cristiana –la Creación y la Inmaculada Concepción-, fuese acompañada de su adaptación al idioma español: “sea”. Comprendo que haber llamado FEAT ( “Fábrica Española de Automóviles de Turín”) a la filial española habría sido poco comercial y, en todo caso, absolutamente inocuo. No es casualidad que el diablo exista.
Ya. Pero, ¿y la t?. Es un divertimenti, un adorno que en nada desvirtúa el sentido de la traducción. Sucede algo parecido en las fugas barrocas.
(EL ANFITEATRO DE LOS MUERTOS)
En esto consiste básicamente la hermeneutiké tejne, el arte de explicar, traducir o interpretar. Baste un ejemplo: Los españoles somos unos seres extremadamente adaptativos como ha dejado bien patente la historia reciente del país. Para no entrar en obviedades políticas, baste decir que cuando los italianos tuvieron el dudoso gusto de denominar a una marca de coches con la palabra clave de la escatología cristiana, el FIAT divino que dio origen a lo dependiente y el FIAT mariano que dio lugar a la redención del hombre y la salvación de la humanidad mediante la Inmaculada Concepción, los españoles conscientes de que la traducción más corta y fiable de la palabra latina FIAT era SEA, crearon la filial italiana en España: la SEAT. Es decir que al desafiante FIAT italiano para crear una filial siguió la irreverente aceptación española. Al “hágase” itálico se corresponde con un “sea” ibérico; para que la impía hermenéutica italiana diese lugar una dispensable muestra de ingenio español añadiendo únicamente una inofensiva T. Que nadie diga que no interpretamos las cosas como nos da la gana.
Por lo que respecta al sistema operativo, cabría decir que el monograma de Cristo es XP extraído a partir de su grafía griega, y representado por el Crismón adjunto. El valor de XP es 37, según los valores posicionales de estas dos letras en el alfabeto latino ( X=22 y P=15). La suma de las cifras del monograma nos da 10 (2+2+1+5). 10 son las letras de JESUCRISTO. 10 es la suma de los cuatro primeros números 1+2+3+4=10. En este sentido, 10 es el número de Cristo, puesto que los valores de su genitivo latino “Jesu” (de Jesús) -sus cuatro letras- posicionalmente sumados dan 10 (1+2+3+4).
Windows XP es un buen sistema operativo, pero no tanto.
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